Oremos y demos gracias

A veces somos propensos a criticar y a quejarnos. Y es cierto, es parte de la naturaleza humana. Sin embargo, como cristianos no podemos quedarnos estancados ahí. Se nos llama a hacer algo más productivo. Se nos llama a orar por todos, incluso por aquellos que están en autoridad independiente sean de nuestro agrado o no.

La oración junto a la fe es la llave que tiene el creyente para que Dios intervenga en la esfera terrenal. Dios es soberano, sin embargo, actúa mediante la oración de sus hijos. El es nuestro Padre y le place actuar de esa manera.

Por último, no olvidemos las acciones de gracia. Son el antídoto para la queja y la preocupación. De hecho, creo que tienen un efecto terapéutico en nuestras emociones.

La próxima vez que tengas el deseo de quejarte o criticar a alguien piensa primero si oraste por la situación o persona particular. Luego piensa si diste gracias a Dios por todo lo que ha hecho en ti y todo lo que te ha concedido. Probablemente cuando hagas esto comenzarás a ver las cosas de una manera diferente.

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