Cuando la fe comienza a hundirse

Aprendiendo a confiar en Jesús en medio de las circunstancias adversas

«Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: “¡Señor, sálvame!”. Enseguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”. Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca lo adoraron diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”». Mateo 14:30–33

Cuando Dios decidió habitar entre nosotros: de la gloria perdida a la presencia restaurada

«Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad». Juan 1:14

Donde Jesús habita, allí se manifiesta su gloria. Esta afirmación nos invita a contemplar una de las verdades más profundas del evangelio: Dios no quiso permanecer distante del ser humano, sino que decidió acercarse, entrar en nuestra historia y hacerse presente de una manera que supera todo lo que podríamos haber imaginado.

Vivir en el descanso de Dios: confiar en Cristo sin intentar ganar su favor

Porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras, así como Dios descansó de las suyas. Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que nadie caiga al seguir aquel ejemplo de desobediencia.

—Hebreos 4:10–11

¿Por qué tantos creyentes viven en el desierto de sus propias obras y esfuerzos cuando Dios ha provisto en Cristo un descanso permanente?

Leer sin comprender. ¿Cómo el estudio inductivo de la Biblia nos ayuda?

El Dilema de Leer Sin Comprender

¿Te ha sucedido alguna vez que lees un capítulo entero de la Biblia y, cinco minutos después, no recuerdas absolutamente nada de lo que leíste? Es una experiencia común y frustrante: leemos con los ojos, pero no con la mente. A menudo caemos en la trampa de esperar que el texto bíblico genere un impacto automático en nuestra vida sin ningún esfuerzo de nuestra parte, o dependemos exclusivamente de sermones, libros y comentarios de terceros que nos dicen qué debemos creer. En el peor de los casos, nos apresuramos a buscar una aplicación personal e inmediata sin haber comprendido primero el significado real del pasaje.

Contemplar las Escrituras

La práctica de contemplar las Escrituras1 es una forma íntima de comunicarse con el Señor (tradicionalmente se la conoce como Lectio Divina o «lectura divina»). Con demasiada frecuencia, en la oración y la adoración, hablamos con Dios, pero no le damos la oportunidad de comunicarse con nosotros.

La contemplación es una herramienta que nos ayuda a usar la Palabra de Dios para tener una conversación personal con Él.

La Biblia que otros no pueden tener y que nosotros dejamos cerrada

Sabías que hay cristianos que desean tener una Biblia y no pueden conseguirla. Otros viven en lugares donde poseerla puede poner en peligro su libertad o su vida. Mientras tanto, muchos de nosotros podemos abrirla sin temor, escoger entre varias traducciones, escucharla y llevarla en el teléfono. Pero no siempre, esa abundancia se traduce en lectura, estudio y obediencia.

Este contraste debe hacernos reflexionar y reconocer una responsabilidad: el acceso a la Palabra de Dios es un privilegio que no debemos confundir con algo insignificante.

Esperar a Cristo

Vivir con esperanza y fidelidad

Base bíblica: Mateo 24:42–51

¿Qué significa estar preparados?

Con frecuencia escuchamos la exhortación: «Tenemos que estar preparados para la segunda venida de Cristo».

La afirmación es bíblica. Jesús mismo dijo:

«Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen».

Mateo 24:44

Cuatro preguntas para estudiar la Biblia y aplicarla

Hacer buenas preguntas es esencial para estudiar la Biblia y aplicarla a nuestra vida. Las preguntas que formulamos orientan nuestra lectura, nos ayudan a comprender el texto y nos permiten reconocer cómo debe transformar nuestra manera de vivir. Pero no basta con preguntar: necesitamos hacer las preguntas adecuadas.

¿Cuáles son esas preguntas? Para responder, debemos comenzar por el mensaje central de las Escrituras.