Aprendiendo a confiar en Jesús en medio de las circunstancias adversas
«Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: “¡Señor, sálvame!”. Enseguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”. Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca lo adoraron diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”». Mateo 14:30–33