Consejos prácticos para reflexionar
Elige un lugar y un momento tranquilos y sin interrupciones. Necesitarás al menos 15 minutos para sacarle el máximo provecho a esta práctica.1
Consejos prácticos para reflexionar
Elige un lugar y un momento tranquilos y sin interrupciones. Necesitarás al menos 15 minutos para sacarle el máximo provecho a esta práctica.1
La práctica de contemplar las Escrituras1 es una forma íntima de comunicarse con el Señor (tradicionalmente se la conoce como Lectio Divina o «lectura divina»). Con demasiada frecuencia, en la oración y la adoración, hablamos con Dios, pero no le damos la oportunidad de comunicarse con nosotros.
La contemplación es una herramienta que nos ayuda a usar la Palabra de Dios para tener una conversación personal con Él.
Sabías que hay cristianos que desean tener una Biblia y no pueden conseguirla. Otros viven en lugares donde poseerla puede poner en peligro su libertad o su vida. Mientras tanto, muchos de nosotros podemos abrirla sin temor, escoger entre varias traducciones, escucharla y llevarla en el teléfono. Pero no siempre, esa abundancia se traduce en lectura, estudio y obediencia.
Este contraste debe hacernos reflexionar y reconocer una responsabilidad: el acceso a la Palabra de Dios es un privilegio que no debemos confundir con algo insignificante.
Base bíblica: Mateo 24:42–51
Con frecuencia escuchamos la exhortación: «Tenemos que estar preparados para la segunda venida de Cristo».
La afirmación es bíblica. Jesús mismo dijo:
«Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen».
Mateo 24:44
Hacer buenas preguntas es esencial para estudiar la Biblia y aplicarla a nuestra vida. Las preguntas que formulamos orientan nuestra lectura, nos ayudan a comprender el texto y nos permiten reconocer cómo debe transformar nuestra manera de vivir. Pero no basta con preguntar: necesitamos hacer las preguntas adecuadas.
¿Cuáles son esas preguntas? Para responder, debemos comenzar por el mensaje central de las Escrituras.