Cuando Dios decidió habitar entre nosotros: de la gloria perdida a la presencia restaurada

«Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad». Juan 1:14

Donde Jesús habita, allí se manifiesta su gloria. Esta afirmación nos invita a contemplar una de las verdades más profundas del evangelio: Dios no quiso permanecer distante del ser humano, sino que decidió acercarse, entrar en nuestra historia y hacerse presente de una manera que supera todo lo que podríamos haber imaginado.

Vivir en el descanso de Dios: confiar en Cristo sin intentar ganar su favor

Porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras, así como Dios descansó de las suyas. Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que nadie caiga al seguir aquel ejemplo de desobediencia.

—Hebreos 4:10–11

¿Por qué tantos creyentes viven en el desierto de sus propias obras y esfuerzos cuando Dios ha provisto en Cristo un descanso permanente?